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domingo, 19 de noviembre de 2017

Poder femenino, en el día de la mujer emprendedora


Día de la mujer emprendedora. Mi enhorabuena y recuerdo a todas vosotras que, por cuenta propia o ajena, emprendéis en esta nueva era en la que el Talento es más valioso que el capital. Para un servidor, una persona emprendedora es aquella que se siente enganchada a un proyecto vital y empresarial. Como sabes, “emprender” proviene del latín “prendĕre”, tomar o coger. Está muy ligado al  vocablo francés “entrepreneur”, que surge a principios del siglo XVI en referencia a los aventureros que viajaban al Nuevo Mundo en búsqueda de oportunidades de vida sin saber con certeza qué esperar, y a quienes participaban en las expediciones militares. A principios del siglo XVIII los franceses extendieron el significado del término a los constructores (de puentes y caminos) y los arquitectos. En la ciencia económica entró de la mano   de Richard Cantillon en 1755, como el proceso de enfrentarse a la incertidumbre. Así ha llegado a identificar a quienes comienzan una iniciativa. En ‘Nuevo Management para Dummies’, Ana María Castillo (catedrática de organización de empresas de la Universidad de Málaga y directora de su exitoso MBA) y un servidor insistíamos en que para pasar de emprendedor/a a empresa se necesitan al menos tres años de vida de la misma (el 90% no lo consigue, según datos de StartUp Spain de 2017).
He estado leyendo el ‘Yo Dona’ de este fin de semana sobre el Poder Femenino, con la lista de las 500 españolas más influyentes.
En la política, Liderazgo Femenino en el ejecutivo (Soraya Sáenz de Santamaría, VP y el 35% de l@s ministr@s), legislativo (Ana Pastor) y judicial (Encarnación Roca, VP del TC). Presidentas de las Comunidades de Madrid, Andalucía, Navarra y Baleares, alcaldesas de Madrid, Barcelona, Santander, Girona, Logroño, Lugo Cáceres, Córdoba, Ciudad Real, Segovia y Teruel (19% del total)… dirigen los principales aeropuertos (Elena Mayoral, Sonia Corrochano), la Biblioteca Nacional, la Oficina de Cambio Climático, la Organización Nacional de Trasplantes, la VP de la CNMV, hay 59 en las Reales Academias (hombres, 484), presentes en los altos tribunales (13%), 2 presidentas en el IBEX y un 20% de consejeras… Fracasan el 30% de sus start-ups, frente al 58% de los hombres, pero sólo realizan el 18% de las iniciativas emprendedoras.
Explosión artística: Isabel Muñoz, 11 editoras, valiosas actrices (Goya de Honor para Ana Belén), 8 directoras, cinco productoras, etc.
Me ha interesado especialmente el capítulo de las “reinas techies”, escrito por Inés Molina. En él, María Garaña, Pilar López, Marta Martínez, Helena Herrero, Rosa García, Irene Cano, Susana Voces, Bárbara Navarro, Nuria Oliver, Elena Pisonero, Ana Rubio, Paloma Beamonde, Rosa Díaz, Carina Spilzka, María Ángeles Delgado, Ruth Díaz, Koro Castellanos, María Fanjul, Nerea Torres, Sofía Benjumea, Elena Betés, Pilar Roig, María del Pino Velázquez, Carmen Artigas, María José Talavera, María José Miranda, Cristina Granda y Marieta del Rivero. He echado a faltar en este capítulo a Ana María Llopis, Silvia Leal, María José Martín, Isabel Aguilera y Sarah Harmon.
Gracias a Marta Michel y su equipo (Cristina, André, Isabel, Marta, África, Silvia, Marisa, Edurne, Beatriz, etc) por este número. Las 500 españolas más influyentes me parece muy interesante, a tener muy en cuenta.

La canción es ‘I’m every woman’ de Whitney Houston: www.youtube.com/watch?v=H7_sqdkaAfo “Everything you want, baby, I do it naturally”. Nada más y nada menos.       

sábado, 18 de noviembre de 2017

El autor, gran película sobre el Talento


Deliciosa mañana de otoño, con una temperatura maravillosa. Reunión-café frente a la playa de San Juan, junto al Restaurante Emilio. Y por la tarde, cine español: ‘El autor’, dirigida por Manuel Martín Cuenca (‘Malas temporadas’, ‘La flaqueza del bolchevique’, ‘Cannibal’) y protagonizada por Javier Gutiérrez, María León y Antonio de la Torre.
Trata la historia de Álvaro, que desea ser escritor (su esposa ha obtenido un considerable éxito con una novela de la que ha vendido más de 300.000 ejemplares) y asiste a un taller literario desde hace tres años. Todo lo que escribe Álvaro (Javier Gutiérrez) suena a falso, a impostado, a pretencioso. Su vida es monótona (trabaja de escribiente en una vetusta notaría de Sevilla), carece de imaginación (y tal vez de talento). Su profesor de escritura, Juan (Antonio de la Torre), le anima a inspirarse en la vida, a observar y a escuchar. Cuando se entera de la infidelidad de su mujer, alquila un piso en un edificio donde hay un septuagenario militar, una pareja de inmigrantes con sus hijos y una portera (de unos 60 años) insatisfecha. En ell@s encuentra el material que necesita para su ansiada novela.
Basada en la obra ‘El móvil’ de Javier Cercas, el guión (coescrito por Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández) posee el ritmo adecuado y los actores están en estado de gracia. Coincido con Mirito Torreiro (Fotogramas) en que es excelente el talento de Javier Gutiérrez, tan versátil como creíble, que le exige dar su mejor versión (auguro que es serio candidato al Goya). Lo peor, la inanidad de María León (no acabamos de creernos los espectadores que sea una escritora de éxito y desee volver con su pareja). A favor, los mexicanos Adriana Paz (Irene) y Tenoch Huerta (Enrique) y sobre todo la malagueña Adelfa Calvo, la portera (‘Biutiful’, ‘El secreto de Puente Viejo’, ‘Grupo 7’): seguro que estará también entre las candidatas al Goya. Por cierto, Adelfa se marca una versión en karaoke del ‘Se me enamora el alma’ de Isabel Pantoja (canción compuesta por José Luis Perales).  
La cinta nos ayuda a reflexionar sobre el Talento, ese “buen uso de la inteligencia”. ¿Quién es más talentos@, la autora de best-sellers, de subgénero facilón, o el esforzado que desea escribir gran literatura (y cuyo ánimo depende de la opinión de los demás)? Recordemos que, siguiendo a Marina, el talento está al final de la educación (de la formación, de la exposición, de la experiencia) y no al principio. No tiene nada de genético (en el sentido de predestinación inmutable); se cultiva, a partir de la semilla de la vocación, de la voluntad, de la pasión, con ciclos de 10.000 horas (diez años) de “práctica deliberada”.
A tener en cuenta, como papel coprotagonista, el de Juan, maestro de literatura (¿entrenador?), que acepta dar “clases particulares” a Álvaro. Sirve de espejo, y provoca la catarsis de la autenticidad, de extraer lo mejor (y tal vez lo peor) de su alumno. Recuerda a Fletcher, el profesor de batería de ‘Whiplash’ (2014), también, como Juan, à la Dr. House. Curiosamente, este profesor de literatura no aparece en el relato original de Cercas (como tampoco Amanda, la mujer del protagonista).  
Como en ‘Cannibal’, Martín Cuenca vuelve a reconfigurar la realidad para convertirla en arte (“lo que emociona al espectador”, Zygmunt Bauman). Álvaro es un tipo gris, oscuro, con un trabajo anodino cuando no kafkiano; convertirse en autor le transforma en un manipulador que mueve a los “personajes” como si de piezas de ajedrez se tratara. Como autor logra una “auctoritas” (un poder no formal) que podría ser de influyente o de maquiavélico. Evidentemente, la diferencia está en la ética, “el modo más inteligente de vivir”. Álvaro miente, engaña, manipula para que su relato gane en riqueza, sin importarle lo que le suceda a sus vecinos (un carácter propio de un psicópata). “Los escritores somos caníbales, vampiros. Lo devoramos todo, chupamos la sangre de todo el mundo y con ello hacemos otra cosa”, declaró Javier Cercas cuando acompañó a Martín Cuenca en el reciente Festival de San Sebastián para presentar la cinta. El autor de ‘El móvil’ (su primera novela) cree seriamente que todo escritor vendería su alma al diablo por tener éxito y pasar a la historia de la literatura. Su obra, origen de la película, tiene algo de biográfico, cuando el propio Javier Cercas empezó, allá por 1986, como autor. David Trueba ya llevó otro libro suyo, ‘Soldados de Salamina’, a la gran pantalla.
‘El móvil’ comienza con una cita de Flaubert (carta a Louise Colet): “Hay una frase latina que significa aproximadamente “Coger con los dientes un denario de entre la mierda”. Era una figura retórica que aplicaban a los avaros. Yo soy como ellos: para encontrar oro no me detengo ante nada”. Porque “la literatura es un olvido alentado por la vanidad”.    
Por si no te he convencido de que es una película para adultos, imprescindible sobre el talento, te invito a ver el tráiler de ‘El autor’: www.youtube.com/watch?v=djYzR1jAEsk
La canción de hoy, de la Banda Sonora de esta película, es ‘Algunas veces’, debut de José Luis Perales (y de su hijo Pablo) como compositores en el cine: www.youtube.com/watch?v=HKTE-xgu8h0 “Algunas veces, en el silencio estás acompañado”.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Palabras habitadas. El hábito de educarnos en lenguaje positivo


Jornada en Valencia. Por la mañana, reunión de “atracción de talento” con una de las consultoras de RR HH más reconocidas en la Comunidad Valenciana. Con Rafa Díaz (Right Management), preparación de propuesta, almuerzo en la Cámara de Comercio y posteriormente encuentro con el DRH de una empresa industrial en el Polígono de Paterna. Y sesión de coaching estratégico con el CEO de una empresa global que ha venido a la ciudad del Turia a tal propósito (con un delicioso café en el patio interior del Palau de la Mar, con una temperatura al aire libre exquisita). Mi gratitud a tod@s ell@s y al equipo de nuestra oficina en Navarro Reverter: Yolanda, María José, Silvia, etc.
La lectura de hoy ha sido el nuevo libro de Luis Castellanos, ‘Educar en lenguaje positivo. El poder de las palabras habitadas’. Como sabes, mi amigo Luis Castellanos es pionero a nivel mundial en el lenguaje positivo. Su texto anterior, ‘La Ciencia del lenguaje positivo’, publicado en marzo de 2016, va por la sexta edición. En este, nos explica paso a paso cómo las “palabras habitadas” mejoran nuestra vida a partir de un proyecto educativo que salva historias (relato) y salva vidas porque crea prosperidad compartida. “Ama tus palabras, porque diseñan tu vida”.
Luis nos enseña que las palabras no nacen de ti, sino que nacen en ti. Abre el libro con testimonios de chic@s de 13-14 años. Sus palabras habitadas son “libertad”, “amor”, “sonrisa”, “constancia”, “actitud”. Al transformar nuestro lenguaje, transformamos nuestras vidas. “El lenguaje positivo es más que una mirada a todo lo bueno por venir, es la esencia de la creatividad de nuestra historia”. El lenguaje positivo aporta determinación, “esa memoria de futuro”, esa pasión y amor por construir, por educar lo mejor posible. Porque para Luis “educar es atender a los sueños de los demás” (y con ello, a los nuestros propios).
El libro se divide en tres partes:
1. El poder de las palabras en la educación. Es la importancia de las palabras (esenciales en el funcionamiento de nuestra vida, porque la “enfermedad del lenguaje” es invisible). El autor repasa las aportaciones de Seligman, Ekman, Barbara Fredrickson y Alice Isen (Cornell) sobre el impacto del lenguaje en las emociones. La influencia del lenguaje en la actividad cerebral es innegable. El lenguaje es “intercambio de energía y tiempo” y puede ser nuestro fiel aliado (o uno de nuestros mayores enemigos, con las “palabras del miedo”). Debemos educar el cerebro (Luis nos recomienda el TED de John Koenig, “Hermosas palabras nuevas para describir emociones oscuras”). “El valor de las personas también está en el valor de sus palabras” (importante al recordar que el talento es precisamente la puesta en valor de lo que sabemos, queremos y podemos hacer). “Cambia tus palabras, cambia tu historia”. Dada la plasticidad del cerebro, el lenguaje positivo es una herramienta poderosa. El método de las “palabras habitadas” incluye acciones habitadas, entrelazamiento lingüístico, factor de falseo y empatía temporal. Tenemos “trastornos del lenguaje” como el TDA (Trastorno de déficit de autenticidad), TDCV (Déficit de la “chispa de la vida”), TDET (Déficit de Empatía Temporal) o TDAE (Déficit de Alegría y Esperanza).
2. El Proyecto “Palabras Habitadas”. Entrenar el futuro en cinco pasos:
a. Toma consciencia de tu lenguaje.
b. Regula tu lenguaje.
c. Alcanza la autonomía de tu lenguaje.
d. Construye las habilidades de tu lenguaje.
e. Vive las competencias de tu lenguaje para la vida y tu bienestar.
El método incluye a los protagonistas (todos los integrantes del proceso educativo), el enfoque, el formato (beneficio universal), la duración (siete meses, en diez tramos de 21 días) y las claves del éxito (universalidad, individualidad, metodología adaptable, diversión y alegría e inversión valiosa). El punto de partida es el ALMA (Atlas Lingüístico MAtriz), con 3 preguntas habitadas: ¿Qué historia de vida deseas para tus hijos o alumnos?, ¿En qué mundo te gustaría que viviesen ellos?, ¿Qué quieres aportar al futuro de tus hijos o alumnos? Luis nos regala “el paisaje del ALMA” en el proyecto de un IES. Además, ¿Qué 3 palabras o 3 frases utilizan habitualmente tus hijos o alumnos? (preguntas, quejas, negaciones, exclamaciones). “Piensa en un momento feliz de tu vida y nárralo” (te recomiendo encarecidamente que lo hagas). Es interesante leer las narraciones vitales de padres y profesores, y las de los hijos y alumnos, porque son “la vida que albergan las palabras”. El Plan de Acción previene el lenguaje que hiere y es contagioso, crea una red de seguridad de las palabras, tiene la intensidad emocional y la solidez para seguir adelante y permite medir resultados. Hay un Plan de Acción para los educadores y para los alumnos, así como listas de comprobación del lenguaje (desde los principios de simplicidad, amplitud de aplicación y mensurabilidad) de los profesores, las familias y los alumnos. A partir de ahí, L+ (Entrenamiento en lenguaje positivo) con las familias y el profesorado: caja de valentía y coraje (“¿en qué quiero ser valiente hoy?”), post-it positivo (inicia el día con energía positiva), una pausa (el arte de recuperar la sonrisa) y frases en la pizarra y en la cocina. Con los alumnos, el “cuaderno de palabras habitadas”, “mi vida en 6 palabras”, la mencionada caja de valentía y coraje, el post-it positivo, el diccionario de palabras habitadas, el whatsapp positivo y las diez emociones para el futuro (Barbara Fredrickson): Alegría, Gratitud, Serenidad, Interés, Esperanza, Orgullo, Diversión, Inspiración, Asombro y Amor. No te sorprenderá que vienen a coincidir con las “actividades deliberadas” para la Felicidad de Sonja Lyubomirsky. Luis nos propone como ejercicios prácticos la sonrisa consciente, los tres agradecimientos diarios, als preguntas generosas, la pausa consciente (serenidad), la escucha habitada, los fotorrelatos de palabras, el “afortunadamente” (esperanza), la “agencia secreta y muy especial” (orgullo), el taller de emoticonos positivos, el concurso de relatos cortos con sentido del humor, la carta a un@ mism@, el mural de admiración y asombro, el corazón habitado (aprender a expresar nuestros sentimientos) y las palabras en las zapatillas. Maravillosos ejercicios para generar hábitos lingüísticos más saludables.
3. Los resultados sí importan. Los tres superpoderes son el tiempo, la energía y la valentía para cumplir los propios sueños. Hemos de “celebrar los fracasos” (el miedo a fracasar nos lleva a llegar tarde). La obra incluye “relatos de motivación”, estadísticas vitales (el índice U de Kahneman, el de alegría habitada, las utilidad percibida por alumnos, padres, profesores) y unas reflexiones finales (¿cómo será el mundo en 2050?). Epílogo: nuestra noción del lenguaje necesita ser desafiada.
En el capítulo de agradecimientos, Luis Castellanos generosamente escribe: “Llevar la inspiración a los líderes es una hermosa tarea que Juan Carlos Cubeiro realiza con pasión. Gracias, Juan Carlos, por tu acompañamiento creativo en mis proyectos para hacer del mundo un lugar más amable y sabio”. Es un placer y un honor, Luis. Muchas gracias a ti, de corazón.           
Me gusta mucho la dedicatoria que Luis Castellanos le hace a Olga, “mi corazón habitado”. La define como “su amor y su admiración”, su coautora vital. Nada más importante.
Este magnífico libro me ha recordado el “Happy” de Pharrel Williams. Como sabes, hay una versión de la canción precisamente de la ciudad que me ha acogido hoy: www.youtube.com/watch?v=YvBW9UTMNcE   

jueves, 16 de noviembre de 2017

Lo que sabemos sobre la Consciencia. ¿Para cuándo robots que se enamoren?


Mañana estupenda, con mi amigo Luis Castellanos (autor de ‘La Ciencia del Lenguaje Positivo’, que ya ha llegado a la sexta edición en apenas un año), que me ha regalado su nueva obra. ‘Educar en lenguaje positivo’, con mi amiga Cristina Soria, “la coach de la televisión”, una gran profesional cuyos cuatro libros anteriores han sido best-sellers y prepara su nueva obra. Y con una de las expertas en Executive Search de referencia en nuestro país (fuimos compañeros en HayGroup hace más de 20 años), que se está reinventando desde la Transformación Digital. Mi gratitud a vosotr@s tres. Sois grandes profesionales y aún mejores personas.
He estado leyendo un libro que esperaba impaciente: de la colección de National Geographic, ‘La conciencia. La más enigmática de las funciones cerebrales’, de José María Valderas, biólogo, filósofo y fundador de la revista ‘Mente y Cerebro’.
Como sabes, prefiero distinguir “conciencia” (ética) de “consciencia”, el umbral que distingue “el piso de abajo” (la inteligencia generadora) del “piso de arriba” (la inteligencia ejecutiva).
En la introducción, el autor comenta que el estudio y la interpretación de la mente se la reservaron los filósofos hasta que la ciencia se lo ha arrebatado (con las nuevas tecnologías). “Siempre se ha creído que la principal ventaja de la consciencia era la capacidad de analizar el entorno y planificar cómo adaptarse a él”, pero cada vez es más importante la hipótesis de que su mayor contribución es “la de potenciar nuestra empatía y, por tanto, nuestra capacidad de cooperar”. El lenguaje (“el más humano de los comportamientos sociales”) puede deberse a la consciencia. La consciencia “sólo se puede describir en primera persona” (lo que siento). Este carácter subjetivo casa mal con el carácter objetivo de la ciencia. Proyectos como BRAIN (EE UU) y Human Brain Project (Unión Europea) tratan de avanzar en la cartografía del cerebro. Las actuales teorías integran consciencia e información (propiedad integrativa, que es la esencia misma de la consciencia) o se basan en el esquema de atención (deducción, representación mental). Todas las teorías coinciden en el papel de la corteza cerebral: mayor flexibilidad de la conducta, capacidad de autocontrol, resolución de problemas, capacidad consciente más desarrollada.
1. Retos de una ciencia de la consciencia. En 2006, la medición Por RMf (Resonancia Magnética funcional) de la  actividad neural de una mujer de 24 años en estado vegetativo demostró que era consciente de sí misma y de su entorno. Hay dos tipos de consciencia: fenoménica (procesamiento de estímulos externos, experiencias mentales básicas: qualia) y de acceso (pensamiento sobre qué hacer con los datos). “Existen teorías globales sobre la consciencia altamente prometedoras”. Hay expertos que piensan que en menos de 100 años se construirán robots “que puedan experimentar el color rojo, oler la fragancia de una rosa, sentir dolor y enamorarse”. La primera exposición científica sobre el cerebro y la consciencia se debe a Hipócrates (creía que la mente se creaba en el cerebro, a diferencia de Aristóteles, que pensaba que estaba en el corazón). Los médicos de Alejandro Magno llamaron “pneuma” (spiritus, en latín) a un líquido intangible e invisible (Galeno hizo suya la teoría). Dualismo cartesiano: res extensa y res cogitans (en la glándula pineal). Giovanni Borelli (contemporáneo de Descartes), Luigi Galvani, Thomas Willis, John Locke, frenología (Franz Joseph Gall y Johan Christoph Spurzheim): la configuración de la corteza y el carácter de los individuos se refleja en la forma del cráneo. La neurociencia entra con Camillo Golgi y Santiago Ramón y Cajal. Inteligencia artificial: Una máquina puede considerarse inteligente si puede mantener una larga conversación con una persona (test de Turing). DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), que ha impulsado internet o los drones, lleva el programa Synapse para desarrollar ordenadores según los principios de la acción cerebral (chips “neuromórficos”, redes neuronales). La neurociencia tomó el relevo en 1974 (“¿Cómo es ser un murciélago?”, de Thomas Nagel). El cerebro no se parece a una bomba (como el corazón) ni a un filtro (como los riñones). Francis Crick (codescubridor de la estructura del ADN) y Cristoph Koch han buscado la sede de la consciencia. Roger Penrose aboga por una explicación cuántica. En los inicios del siglo XXI, se ha tratado de entender la relación causa (cerebro) a efecto (consciencia).
2. La evolución de la consciencia.  Es el motor de la evolución humana. Sin embargo, otras especies tienen consciencia (el cerebro de las hormigas es el 15% de su cuerpo; las abejas comunican a través de la danza). El cociente de encefalización ha pasado del 0’2-0’4 en los dinosaurios al 1 en los gatos y 1’2 en los perros; es del 1’53 en los gorilas, 1’77 en los orangutanes, 2 en los elefantes, 2’34 en los chimpancés, 4’26-4’95 en los delfines y 7 en los humanos. Para saber si los animales tienen consciencia se ha recurrido al “test del espejo” (Gordon Gallup, años 70): la urraca, los perros, las urracas lo aprueban. El hipocampo (sede de la memoria) del elefante es el 0’7% del cerebro; en el humano, 0’5%; en los delfines 0’05-0’1%. La mayoría de los animales nacen con el 90% de su cerebro adulto; en los humanos es el 28%, en los elefantes el 35%, en los delfines el 42’5% y en los chimpancés el 54%. La capacidad visual de los delfines es el 10% de la de los humanos; la auditiva multiplica por cuatro. El lenguaje (sistema de comunicación) de los cetáceos es muy rico. La ausencia de habla en el resto de primates es porque no disponen de la circuitería cerebral requerida para el control fino motor, el aprendizaje vocal y otros atributos necesarios. Desde el Sahelanthropus y el Australopitecus, hacia 7 M de años, al homo sapiens, la capacidad craneal se ha triplicado (de 500 cc a 1.500 cc). “La especie humana apareció merced a una combinación de cambio ambiental, fortuna genética y casualidad geológica”. La especie humana que emerge en África hace 200.000 años disfruta de una mayor corteza de asociación, un cerebro con 86.000 M de neuronas y un córtex con 1014 conexiones sinápticas. Un cerebro dinámico, que se autoorganiza mediante el aprendizaje. Con un 2% del peso corporal, consume el 20% de la energía del cuerpo. “Cuando pensamos, siempre pensamos en algo” (intencionalidad). La cooperación (el cerebro social) ha generado la ventaja evolutiva. El lenguaje es el distintivo de la consciencia: lenguaje y consciencia se refuerzan a todos los niveles, tanto el neurológico como el conductual. Desde hace 20 años sabemos que una de las claves en la base genética del lenguaje reside en el gen FOXP2, situado en el cromosoma 7 (no es exclusivo de los humanos). Este gen es imprescindible, aunque no suficiente, para adquirir el lenguaje. En la evolución del cerebro se ha ido configurando tres funciones: perceptivas, cognitivas y motoras. Las acciones intencionales implican interacciones complejas entre los tres sistemas. “¿Quién podría asegurar que la consciencia humana ha alcanzado su forma definitiva y final?”.
3. El cerebro, base del yo. El genetista molecular Francis Crick (premio Nobel por la estructura helicoidal del ADN) y el neurocientífico Christof Koch analizaron el correlato neuronal de la consciencia: cómo logra el cerebro que la información procesada en distintas áreas genere una percepción unificada, continua y coherente (el “binding problem”): oscilaciones de 40 herzios. En 2003 plantearon que los estados conscientes emergían de “coaliciones de neuronas” (Gerald Edelman, otro premio Nobel de Medicina, ha caracterizado la consciencia como “actividad recursiva de ciertos sistemas neuronales del sistema talamocortical). La sede de la consciencia: según Crick (julio de 2004, antes de morir) está en el claustro, como el área de Brocka para el lenguaje, el córtex occipital para la visión, el córtex temporal para la audición y el córtex somatosensorial para el tacto y las propias sensaciones corporales. El claustro es una lámina celular fina, alargada, irregular, alojada bajo el neocórtex. Tenemos dos claustros (uno por hemisferios), bajo las sienes. El claustro es la gran “estación central” neuronal. Sobre la mente consciente hay 3 grandes teorías: IIT, la de la información integrada (Giulio Tononi y Christoph Koch): para ser conscientes necesitamos una entidad única e integrada (Phi es el número de esa sinergia del sistema); la hipótesis del núcleo dinámico (Edelman y Tononi): proceso neural especifico, la reentrada, que liga áreas de la corteza y el tálamo (la consciencia como proceso integrado, dinámico, multimodal); la teoría del esquema de la atención (Michael Graziano, Sabine Kastner): el acceso consciente, el individuo se lo aplica a sí mismo.
4. El futuro del estudio de la consciencia. Tras la euforia por el genoma, parecía que “le tocaba el turno” a la consciencia. Todavía no. “Siendo un proceso y no un objeto, la consciencia es a un tiempo continua y continuamente cambiante” (Gerald M. Edelman). Hay proyectos internacionales (los mencionados BRAIN y PCH, BigNeuron, etc) para el “conectoma” (equivalente al genoma, cableado del cerebro humano) y nuevas técnicas analíticas y de imagen (optogénetica, optoquímica). En agosto de 2016, el equipo de Matthew E. Glasser dio un paso de gigante con un nuevo mapa de la corteza cerebral en 180 áreas (97 de ellas, nuevas).
Un libro sumamente interesante, plenamente de vanguardia. Mi gratitud a José María Valderas, premio de los escritores científicos europeos, por este texto tan útil.
La canción de hoy es ‘Guilty Conscience’ de Eminem con Dr. Dre: www.youtube.com/watch?v=Xbw_BxDwdjk “Once again, his conscience comes into play”